Este tronco es mi casa

Hoy nos adentramos en el bosque, estamos en un área forestal en la provincia de Valencia, hemos dejado el coche y empezamos a caminar, nuestros pasos marcan un improvisado ritmo musical; El creado al pisotear la hojarasca y las acículas de los pinos con nuestras botas. De momento el entorno se presenta silencioso, el día es soleado pero fresco y sólo de vez en cuando una brisa de aire traspasa las ramas de los pinos y como si de un instrumento de viento se tratara, genera el  sonido de lo invisible… el aire tocando partes de los árboles que según su tamaño y forma generará unos acordes distintos,  murmullos de la naturaleza. 

            Continuamos nuestro camino, después de pasar esa zona de pinos, empezamos a  intuir otro sonido, esta vez se trata del sonido del agua al descender y chocar con las rocas del lecho del rio.  Ahora la vida se acelera, pequeños insectos acuáticos se mantienen a flote cerca de la orilla, en pequeños remansos de aguas donde el rio se  calma. Pero no son los insectos los protagonistas de esta historia hoy… Seguimos caminando por la orilla de este humilde pero necesario río valenciano, y es en este momento cuando como si de una alarma se tratara nos sorprende una especie de silbido, fuerte y mantenido en el tiempo. Es momento de agudizar nuestros sentidos, continuar en silencio y esperar….Ahora nos sorprende un tamborileo corto y muy rápido  como si algo estuviera golpeando bruscamente la corteza de un árbol, estamos muy cerca y pronto descubriremos que animal es el causante de estos sonidos… Por fin se deja ver,  trepando  agarrado al tronco de un fresno, no cesa de dar golpes. Estamos ante uno de los pájaros carpinteros más extendido del territorio, el Pico picapinos (Val.Picot garser gros)

            El “Picapinos” es un ave de la familia de los Pícidos, suele ocupar bosques maduros, de pino silvestre, pino laricio o sabinares. Además es muy habitual en bosques de ribera en zonas con chopos, olmos y fresnos, como la que hoy estamos. Es conocido como pájaro carpintero, por su modo de conseguir su comida, de vivir y criar. 

Esta fascinante ave que tiene una longitud de entre 23 a 26 cm, se alimenta de insectos, larvas y gusanos que encuentra  picoteando la corteza de los troncos, pero en invierno, que hay menos disponibilidad de bichos, introduce en su menú diario semillas, como los piñones de pinos. 

            Nuestro carpintero tiene un pico y una cabeza muy dura que le permite golpear con fuerza troncos de árboles, y de esa forma crear pequeños huecos por los que introducirá su larga y  pegajosa lengua con la que retendrá y extraerá los insectos  que serán su alimento. Lo que más me sorprende de esta especie, aparte de su precioso diseño rojo y blanquinegro, es como  logra golpear con esa fuerza los árboles sin salir perjudicado, y esto se debe a que cuenta con un cráneo más fuerte que en otras especies, y por si fuera poco, enrolla la lengua dentro del cráneo en forma de espiral para producir un efecto de amortiguación en cada fuerte impacto contra el tronco.

Detalle del cráneo y lengua extensible 

Pero nos sólo se aferran a los troncos y “taladran” los árboles para conseguir su alimento, también excavan sus nidos, creando agujeros tunelados en los troncos donde pondrán los huevos y desde donde alimentarán su prole. Y ya que pueden pues  también usan los troncos y  realizan fuertes  golpes con el pico en ellos para a atraer potenciales compañeros  o marcar su territorio.

Es un ave muy esquiva, así que después de dejarnos verla, extiende sus alas y huye volando hacia otra zona para seguir con su tareas diarias,  totalmente ajena a nuestro sentir en esos minutos de fascinación con su observación.

Volvemos hacia el coche, deshaciendo nuestros pasos por la orilla del rio, y nos adentramos de nuevo en la espesura del bosque que previamente habíamos atravesado para llegar allí. Pero esta vez, observamos los árboles desde otra perspectiva, tras nuestro encuentro con el “pájaro carpintero” percibimos algo más, hemos entendido que estos árboles también son el refugio, la despensa  y el hogar de cría de  muchas especies animales, en este caso el del Pico Picapinos

            En la naturaleza todo tiene un sentido y nada está ahí por casualidad. Sólo hace falta expandir nuestros sentidos, abonar esa parte en nosotros curiosa y exploradora, pues conocer es el primer paso para respetar y amar lo que nos rodea.

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